20 errores que cometemos al bajar de peso

Cuando nos proponemos adelgazar, la mayoría no nos damos cuenta de los errores que cometemos al bajar de peso; y cuando miramos en retrospectiva, sentimos esas ganas de poder volver el tiempo. Y es que bajar de peso no es fácil, pero hay una verdad más absoluta que esa: el mayor obstáculo entre nuestro peso actual y nuestra meta somos nosotros.

Sin querer solemos sabotearnos, incluso cuando intentamos de hacerlo lo mejor posible; todo ello a causa de la desinformación que circula. Muchas fuentes nos bombardean con la supuesta solución milagrosa, pero, si fuese cierta ¿no crees que todos fuésemos delgados y ellos quebrarían?

El sobrepeso no es sólo una enfermedad, es un negocio. Para poder derrotar el sobre peso (incluso la más mínima cantidad de kilos de más); debes de cierta forma derrotar al sistema. Pero, ¿cómo lograrlo? Pues lo principal es no complicándote el camino.

Por esa razón hemos listado aquí los 20 errores que cometemos al bajar de peso. Son fallos que para algunos que ya han pasado por allí hoy lucen muy obvios; pero sorprende cómo a pesar de ello tantas personas siguen repitiéndolos. Es como si no existiese un compromiso de nosotros hacia el prójimo para evitar que esta situación siga pasando.

Esperamos que con estos consejos podamos ayudarte, aunque sea un poco para que puedas lograr ese peso ideal; y que este artículo sirva de referencia para los otros miles (y tal vez millones de personas) que lleguen aquí buscando una verdadera solución. Así que, ¡manos a la obra!

Las proteínas son el alimento perfecto y una parte clave en el proceso de adelgazar sin comprometer tu masa muscular. Pasar hambre nunca ha sido ni será la solución más sana para bajar de peso, debes alimentarte de manera sana y equilibrada; para ello, debes ingerir suficientes proteínas.

Recuerda que las proteínas no tienen muchas calorías, pero son capaces de dar una sensación de saciedad mientras cuidan tu musculatura; lo que menos te interesa al bajar de peso es verte flácida(o).

Comes demasiados carbohidratos en la cena

Es muy común que, al querer bajar de peso, comencemos a modificar nuestros hábitos alimenticios. Una de las comidas más importantes en este proceso es la cena, pero ¡Lo estás haciendo mal!

No comas cereales como tu última comida del día, en su lugar; cena verduras más proteínas. Las verduras y vegetales crudos, proteínas a la plancha como media pechuga de pollo y; un jugo sin mucha azúcar en su contenido, son claves para re-educar tu metabolismo.

Evita la azúcar refinada

Todos sabemos que el azúcar es la principal causante de la acumulación de grasa en la zona abdominal. Disminuir la cantidad que consumimos es clave en el proceso de adelgazar, pero ¡Espera!

Disminuir la cantidad no es suficiente, debes dejar por completo la azúcar refinada. Todas las frutas tienen naturalmente azúcar, si agregas un poco de ésta azúcar refinada a tus jugos o frutas troceadas; lo único que estarás haciendo será sabotearte a ti mismo(a).

Elimina por completo la azúcar refinada, en su lugar puedes probar otros endulzantes como la miel.

Te vas a dormir inmediatamente luego de cenar

Otro error común que cometemos resulta ser algo como el siguiente pensamiento:

“Como ligero y me acuesto a dormir de una vez ya que debo descansar bien para poder bajar de peso”

Es cierto que para poder bajar de peso necesitas respetar un cierto régimen de sueño; pero acostarte a dormir justo después de la cena es sabotearte a ti mismo(a).

Debes esperar por lo menos dos horas luego de la cena y antes de irte a dormir. Lo mejor es que inviertas este tiempo en alguna actividad física leve; puedes pasear a tu perro o hacer ejercicios moderados.

Estás comiendo mucha sal

¿Estás familiarizado ya con el término peso/agua? Pues la sal te hace retener líquidos. Aunque no se trata de comenzar a comer alimentos “simples y sin sabor” lo ideal es que sustituyas la sal por especies; son muchas las especies deliciosas que le darán un gran toque de sabor a tu comida sin causar que retengas líquidos.

Sigues comiendo harinas blancas con regularidad

Cuando te decimos que debes luchar contra el sistema, nos referimos en mucha medida a la dieta habitual; y es que ya forman parte de nuestra cultura los alimentos a base de harinas blancas.

Similares a la azúcar refinada, los productos a base de harinas blancas como el pan, el arroz, pastas; etc. No debes eliminarlas por completo, son realmente necesarios para nuestro cuerpo; pero sustituye la mayor cantidad que puedas en tu calendario semanal de comidas por sus versiones integrales, ricas en fibra y minerales.

Estás comiendo muchos alimentos procesados

La razón por la que prácticamente no existe el concepto de obesidad en todo el reino animal; es porque nosotros somos los únicos que ingerimos alimentos procesados y conservados con aditivos químicos.

Mientras más natural comas, menos obstáculos tendrás que superar para llegar a tu peso ideal; recuerda que incluso los alimentos light están cargados de aditivos químicos. Aunque no tengan calorías o grasas, estos químicos se transforman en toxinas ya dentro de tu cuerpo y te hacen engordar.

Te estás privando DEMASIADO

Bajar de peso requiere un gran esfuerzo emocional y psicológico. No puedes obligarte a aceptar una dieta totalmente diferente de un día para otro; el proceso debe ser gradual. Por ello, lo mejor es que vayas eliminando los alimentos más dañinos las primeras semanas cuando decidas comenzar la dieta. Al cabo de unas semanas, cuando tu cuerpo se haya librado de tantas toxinas acumuladas; notarás como instintivamente comienzas a rechazar esos alimentos que antes “amabas”.

 No está tomando suficiente agua

Puede que estés tomando suficiente líquido, pero ese líquido está resultando no ser agua. Las nuevas rutinas de ejercicios te exigirán mucho; pero hidratarte con bebidas energéticas u otro tipo de bebidas que ayuden a mejorar “tu rendimiento” es sólo obstaculizarte.

Retener potasio a pesar de sudar mucho sólo causará que tengas un desequilibrio químico en tu cuerpo. En su lugar, toma agua para ayudarte a eliminar toxinas y suplementos alimenticios.

¡Deja de saltarte comidas!

No sentir hambre o comenzar a comer menos es algo común, pero lo cierto es que es perjudicial para lograr tu meta. Saltarte comidas causa que tu organismo entre en modo “ahorro” y en la tanda de los próximos alimentos que ingieras; tomará las grasas para guardarlas como reservas.

No enfocas tu mente en comer cuando es la hora de la comida

Comer mirando televisión o delante del ordenador te hará comer más rápido. Debes controlar las porciones de comida que te sirves y enfocarte en comer; masticar hasta producir el bolo alimenticio para ayudar a la buena digestión.

Así evitarás llenarte de gases, evitarás la indigestión, depurarás las toxinas y regularás el nivel de glucosa que produces.

Algo estás haciendo mal con tu régimen de ejercicio

Para poder bajar de peso debes buscar dos objetivos principales con tu rutina de ejercicio: acelerar el metabolismo y tonificar. La mejor forma para acelerar tu metabolismo es haciendo cardio, sin embargo; aunque no sea tu objetivo volverte musculosa(o), debes tonificar.

Mayor masa muscular implica que tu cuerpo quemará más grasa para mantener ese tono muscular. Incluso cuando estés en reposo tu cuerpo buscará cuidarse así mismo.

Tu rutina de ejercicio tienen demasiada “rutina”

Cuando haces mucho algo, se convierte en un proceso mecánico para nuestro cerebro y para nuestra memoria muscular; es decir, deja de representar un esfuerzo. Con la rutina de ejercicio debes estresar y estimular todo tu cuerpo, varía los ejercicios, los tiempos, las repeticiones; todo deberías renovarlo cada semana.

Tomas mucha leche

La leche a pesar de tener un índice glucémico relativamente bajo, genera picos de insulina en la sangre por la lactosa que contiene. Esto pasa con la leche descremada, la entera y en general la leche que estás acostumbrado a tomar.

Piénsalo bien, el objetivo de esta leche es hacer crecer a un animal sano y fuerte en la menor cantidad de tiempo posible; es lógico que ayude a construir los depósitos de grasa.

Estás tomando mucho licor

Una porción de bebida alcohólica (el típico vaso de cerveza) puede sobrepasar las 240 Kcal. Todos sabemos que durante una fiesta no te tomas solamente una cerveza. Lo peor del caso es que no estamos hablando únicamente de más de 1000 Kcal en una sola noche; la hormona del crecimiento, que es la encargada de quemar las grasas, se inhibe al tener tanto alcohol en la sangre.

Sobreestimas la cantidad de calorías que están quemando

Es muy común (sobre todo cuando se es amateur) que sobreestimemos el avance que realizamos. Las primeras semanas de ejercicio es normal notar una gran pérdida de peso; después de todo nos estamos deshaciendo de mucho peso/agua.

Pero a causa de esta percepción de nuestro cambio y progreso, comenzamos a pensar que estamos demasiadas calorías y que debemos reponerlas para no “quemar los músculos”. Es por ello que las comidas luego de los ejercicios se comienzan a hacer cada vez más y más grandes. Al final, terminarás desarrollando un mal hábito alimenticio y obstaculizando tú progreso; si no estás 100% seguro de por qué tu cuerpo está reaccionando de “X” forma, consulta con un nutricionista o monitor de gimnasio.

Estás tomando medicamentos que no te dejan progresar

Aunque puede que necesites tomar este tipo de medicamentos para mantener tu salud; si se trata de algo que haces por otras razones no vitales, tal vez debas reconsiderarlos.

Algunas pastillas (como las anticonceptivas) causan acumulación de grasa en la zona abdominal y las caderas. Es normal que las pastillas que causen hinchazón advierte sobre este tipo de efecto secundario; si no puede dejarlas, entonces acude a tu médico para que te recomiende una manera natural de combatir este tipo de efecto secundario.

Pasas demasiado tiempo sentado(a)

Aunque lleves un estilo de vida con una buena rutina de ejercicio y régimen alimenticio; si pasas muchas horas del día postrado(a) en una silla, tú estás creando el peor obstáculo.

Estás durmiendo poco

Otro error muy común al querer abarcar tanto y mantener siempre un ritmo de vida activo es sacrificar horas de sueño. Mientras duermes en el sueño REM, liberas hormonas que ayudan en la pérdida de grasa, la regeneración celular y la construcción de masa muscular.

No dormir suficiente causa que tengas más hambre, ralentizarás tu metabolismo y elevarás tus niveles de cortisol; es decir, nada positivo para la pérdida de peso.

Por ello es bueno hacer ejercicios antes de irte a dormir y luego de cenar; de esa forma garantizarás que entres en sueño REM lo antes posible y puedas aprovechar el máximo número de horas.

Te fijas mucho en el peso

El error más común y fatídico de todos es: obsesionarte con tu progreso. Todas las personas quieren resultados inmediatos, unos son más pacientes que otros; pero ninguna persona llega con la mentalidad de esperar 5 años para monitorear los resultados.

Si has comenzado una nueva dieta y una rutina de ejercicio, es normal que llegado a cierto punto te “estanques”; o al menos así lo verás. Lo cierto es que este “estancamiento” no es más que un verdadero avance.

Si pesas 80 kilogramos, bajas a 76 kilogramos, pero al cabo de un tiempo vuelves a ganar el peso inicial a pesar de hacerlo todo bien ¡No te preocupes!; sigue como vas porque estás haciéndolo bien y a causa de ello tu masa muscular está aumentando.

Abandonar a medio camino por no ver el progreso es el peor error con el que te puedes sabotear a ti mismo(a); pero lo cierto es que tus músculos están más grandes y, el siguiente paso, es dejar que tu cuerpo asimile este cambio.

Si sigues trabajando a pesar de verte estancado, pero sentirte bien; pronto verás cómo la grasa desaparece poco a poco y el volumen y peso obtenido no era otra cosa más que masa muscular crecida.

Referencias:

Sobre el autor Suzanne

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