Antioxidantes: Claves para evitar el cáncer y favorecer la longevidad

Los antioxidantes cumplen un rol muy importante en la conservación de los tejidos. Los radicales libres pueden causar daños permanentes y provocar enfermedades crónicas; los antioxidantes son las sustancias encargadas de combatirlos.

Por eso, los expertos recomiendan una alimentación rica en sustancias antioxidantes. Los suplementos nutricionales conteniendo antioxidantes serían indicados por el médico sólo en casos especiales.

Radicales libres, estrés oxidativo y antioxidantes, conceptos básicos

Los antioxidantes son sustancias que evitan o previenen la oxidación de otras moléculas.

En el cuerpo humano, normalmente suceden una gran cantidad de reacciones químicas que producen naturalmente moléculas oxidadas (que han perdido electrones), llamadas radicales libres.

Función de un antioxidanteEstos radicales libres son sustancias muy reactivas, capaces de combinarse con otras moléculas importantes y dañarlas. Algunos de los radicales libres más conocidos son, por ejemplo, especies reactivas que contienen oxígeno, como el peróxido de hidrógeno (H2O2), el anión hidroxilo (OH), y el radical superóxido (O2), entre otros.

La exposición a radiaciones ionizantes (como por ejemplo los rayos ultravioletas del sol), humo de cigarrillo y otros agentes tóxicos ambientales también pueden generar radicales libres en los tejidos.

Estos radicales pueden dañar moléculas muy importantes para el funcionamiento de células, tejidos y órganos, como el ADN, proteínas y enzimas.

Es por esta razón que el cuerpo humano cuenta con un complejo sistema de sustancias antioxidantes, que mantienen el equilibro en las reacciones de oxidación y reducción, neutralizando los radicales libres y evitando que causen daños permanentes en las células.

Pero muchas veces los antioxidantes que el cuerpo produce no son suficientes para contrarrestar el efecto de los radicales libres. Para mantener la buena salud, los antioxidantes también deben ser aportados en la dieta.

Estrés oxidativo y sus consecuencias

El estrés oxidativo sucede cuando se pierde el equilibrio entre la generación de radicales libres y la cantidad de antioxidantes presentes en el organismo (generados en el propio cuerpo u obtenidos a través de la alimentación).

Potencias de antioxidantesPotencia de poder antioxidante comparada

Cuando los antioxidantes resultan insuficientes para neutralizar los radicales libres generados, éstos comienzan a provocar alteraciones en diferentes moléculas, como por ejemplo, los lípidos, proteínas y cadenas de ADN presentes en las células.

Dichas alteraciones causan daños en los diferentes tejidos del cuerpo, y con ello, es posible que aparezcan diversas enfermedades.

El estrés oxidativo de corto plazo puede suceder en tejidos que están sufriendo una infección, daños por traumas (golpes, lesiones), presencia de toxinas o incluso, ejercicio físico intenso.

Qué son los antioxidantes

Por ejemplo, cuando una persona que no está entrenada va por primera vez al gimnasio y realiza actividades físicas moderadas o intensas, se daña el tejido muscular y este daño provoca la liberación de enzimas y minerales que aumentan la producción de radicales libres en ese tejido. El gran consumo de oxígeno también da lugar a la generación de oxidantes.

La respuesta inflamatoria en los músculos (dolor) está asociada a la presencia de estos radicales libres, especialmente 24 a 48 hs. luego de la actividad física.

A largo plazo, los radicales libres pueden producir cambios adversos en los tejidos, que se van acumulando con la edad. Si bien es normal que estos cambios se produzcan a medida que la edad avanza, el escaso aporte de antioxidantes en la alimentación, la exposición a radiaciones ionizantes y toxinas ambientales pueden aumentar la producción de radicales libres y como consecuencia, pueden aparecer enfermedades de manera precoz.

Estas enfermedades son las siguientes:

  • Afecciones cardiovasculares

El estrés oxidativo está asociado con la ateroesclerosis. Los ácidos grasos poli-insaturados, presentes en las lipoproteínas de baja densidad (conocidas también como colesterol LDL o colesterol “malo”) se oxidan fácilmente y con el tiempo forman la famosa placa que se adhiere a las paredes de las arterias causando ateroesclerosis.

En este caso, la presencia de antioxidantes tales como el beta caroteno y la vitamina E (de los cuales se hablará más adelante), juegan un rol fundamental en la prevención de la ateroesclerosis y otras enfermedades cardiovasculares.

  • Cáncer

Las especies reactivas de oxígeno y nitrógeno, como el anión superóxido, el óxido nítrico, el anión hidroxilo y el peróxido de hidrógeno son metabolitos que juegan un importante rol en la aparición de células cancerosas.

Estos radicales libres son capaces de dañar el ADN de las células, rompiendo los enlaces de las dos cadenas y alterando las bases que las componen. Cuando los sistemas reparadores de ADN no son capaces de reparar el daño producido, estas mutaciones y transformaciones pueden hacer que una célula normal se vuelva cancerosa, y la misma puede comenzar a reproducirse descontroladamente.

Por ejemplo, se sabe que las radiaciones ionizantes provenientes de los rayos ultravioletas del sol favorecen la producción de aniones hidroxilo, los cuales dañan el ADN de las células de la piel, provocando cáncer de piel.

Tipos de antioxidantes

Los antioxidantes pueden disminuir el estrés oxidativo que provoca el cáncer neutralizando directamente las especies reactivas de oxígeno y también inhibiendo la proliferación secundaria de las células alteradas. El beta caroteno, la vitamina C, la vitamina E y otros antioxidantes son capaces de evitar los efectos nocivos de los radicales libres y mejorar la respuesta inmunológica humoral y celular, evitando de esta manera la generación de células cancerosas y su propagación.

  • Envejecimiento prematuro de los tejidos

El cuerpo humano está en permanente lucha contra el envejecimiento de sus tejidos. Las investigaciones sugieren que el daño que producen los radicales libres en las células conduce a cambios patológicos asociados a diversas enfermedades provocadas por el envejecimiento prematuro de ciertos tejidos.

Los estudios en esta área permanentemente descubren más asociaciones entre la acción destructiva de los radicales libres y diversas enfermedades, debido posiblemente al daño que producen en el ADN y a la acumulación de perjuicios en la funcionalidad celular.

La reducción en la producción de radicales libres o la neutralización de los mismos mediante agentes antioxidantes podría detener el proceso de envejecimiento prematuro y por lo tanto, prevenir una serie de enfermedades importantes, entras las cuales se encuentra el Mal de Parkison, el Alzheimer, la diabetes, entre otras.

Qué son exactamente los antioxidantes

Un antioxidante es una molécula estable, capaz de donar un electrón a un radical libre, reduciendo su capacidad de reaccionar con moléculas importantes para el funcionamiento de las células, como su ADN, los lípidos de su membrana o sus proteínas.

Mediante este mecanismo, los antioxidantes neutralizan los radicales libres y les impiden provocar daños en los tejidos.

La mayoría de los antioxidantes son moléculas de bajo peso molecular, algunas de las Frutas con poder antioxidantecuales son producidas por el propio organismo, mientras que otras deben ser aportadas mediante la alimentación, porque el cuerpo no es capaz de producirlas.

Sustancias tales como el glutatión, el ubiquinol y el ácido úrico, producidas en el organismo, así como varios sistemas enzimáticos celulares propios, tienen una cierta capacidad antioxidante.

Sin embargo, los principales micronutrientes con importante función antioxidante como la vitamina E, la vitamina C y el beta-caroteno no se producen en el cuerpo, y deben ser aportados por la dieta.

Niveles de acción antioxidante

Los antioxidantes son capaces de actuar a diferentes niveles. Por ejemplo, algunos de ellos evitan directamente la formación de radicales libres y otros los neutralizan.

También existen antioxidantes que reparan los daños causados por los radicales libres o ayudan a la adaptación de los tejidos.

La primera línea de defensa ante la acción de los radicales libres es sin duda, evitar su producción. Aunque los mecanismos que producen radicales libres aún no se conocen con precisión, los investigadores creen que la descomposición de hidro-peróxidos y peróxido de hidrógeno por parte de iones metálicos constituyen una importante fuente.

Para eliminar estas reacciones, algunos antioxidantes reducen (donan un electrón) a los hidro-peróxidos y el peróxido de hidrógeno transformándolos en alcohol y agua respectivamente, sin generar radicales libres, mientras que otras proteínas captan los iones metálicos.

La segunda línea de defensa está formada por los antioxidantes que neutralizan radicales libres ya formados, evitando que provoquen daños.  Dentro de esta clase, existen antioxidantes hidrófilos y lipófilos. Los primeros neutralizan radicales libres en el citoplasma de las células, mientras que los segundos actúan a nivel de las membranas celulares y nucleares, ricas en lípidos.

La vitamina C, el ácido úrico, la bilirrubina y los tioles, entre otros, son antioxidantes hidrófilos, mientras que el ubiquinol y la vitamina E son antioxidantes lipófilos. Particularmente, la vitamina E es conocida como el antioxidante lipófilo más potente.

La tercera línea de defensa son los antioxidantes que reparan daños causados por radicales libres. Ciertas enzimas proteolíticas presentes en el citoplasma y las mitocondrias de las células reconocen y degradan proteínas alteradas por radicales libres evitando su acumulación.

Los sistemas de reparación de ADN celular también juegan un importante rol en la defensa del cuerpo contra los efectos del estrés oxidativo. Ciertas enzimas, como glicosilasas y nucleasas reparan el ADN dañado por radicales libres.

Existe otra importante función antioxidante, llamada “adaptación”, mediante la cual la producción de radicales libres y la reacción de los mismos induce la formación y transporte del antioxidante apropiado al lugar adecuado.

Sustancias antioxidantes producidas en el organismo

Estos son los principales agentes antioxidantes producidos por el propio cuerpo humano:

  1. Superóxido dismutasas

Son enzimas capaces de transformar el anión superóxido en oxígeno y peróxido de hidrógeno, evitando la formación de radicales libres. Se encuentran en casi todas las células y fluidos extracelulares.

Existen tras grandes familias de enzimas superóxido dismutasas, dependiendo del metal que actúa como cofactor en sus reacciones: enzimas con cofactor cobre/zinc, enzimas con cofactor hierro y enzimas con cofactor manganeso.

Estos grupos de enzimas se han encontrado en diferentes compartimentos, por ejemplo, las enzimas con cofactor manganeso se encuentran en mitocondrias y peroxisomas. Las enzimas con cofactor hierro están presentes en cloroplastos y también en peroxisomas, mientras que enzimas con cofactor cobre/zinc se encuentran en el citoplasma, cloroplastos y peroxisomas de las células eucariotas.

En el cuerpo humano están presentes todos los grupos de enzimas superóxido dismutasas, el citoplasma y mitocondrias de las células, y también en el medio extracelular.

  1. Catalasas

La catalasa es una enzima muy común, presente en prácticamente todos los organismos vivos.  Esta enzima es capaz de transformar en peróxido de hidrógeno en oxígeno y agua. Como se mencionaba anteriormente, el peróxido de hidrógeno es un subproducto común a varios procesos metabólicos normales, pero es potencialmente dañino por su capacidad de reacción con moléculas importantes.

Por eso debe ser transformado rápidamente en sustancias menos nocivas. La catalasa está presente en todos los órganos del cuerpo humano, pero su concentración es particularmente elevada en las células de hígado.

  1. Sistema Glutatión

El sistema glutatión incluye el propio glutatión, la enzima glutatión reductasa, las enzimas glutatión peroxidasas y las enzimas glutatión transferasas.

La glutatión peroxidasa es una enzima que actúa con selenio como cofactor, y que cataliza la descomposición de diversos hidroperóxidos orgánicos. Por otro lado, la glutatión transferasa actúa sobre los peróxidos lípidos.

El glutatión en sí mismo es un péptido que contiene cistina, y se encuentra en prácticamente todos los organismos vivos aerobios. Es producido por el cuerpo humano, a partir de los aminoácidos que lo constituyen.

La acción antioxidante del glutatión está centrada en el grupo tiol de la cistina, el cual es capaz de donar electrones en una reacción reversible. En las células, el glutatión se mantiene reducido por la acción de la enzima glutatión reductasa y de esta manera es capaz de reducir otros metabolitos y agentes oxidantes, colaborando con la eliminación de radicales libres.

Casi todas las células contienen altas concentraciones de glutatión, y por eso esta molécula es fundamental para mantener el equilibro de óxido-reducción en los tejidos y es considerado como el antioxidante celular más importante.

  1. Melatonina

La melatonina es una hormona que se produce normalmente en humanos y también en animales. Constituye un antioxidante importante, ya que es capaz de atravesar las membranas celulares y la barrera hemato-encefálica.

A diferencia de otros antioxidantes, la melatonina no es parte de ningún ciclo de óxido-reducción, es decir que una vez oxidada, no puede ser reducida nuevamente para continuar con su función antioxidante.

Esto se debe a que la oxidación de la melatonina, luego de neutralizar radicales libres, tiene como productos sustancias muy estables, que ya no reaccionan con otras.

Por esta razón se dice que la melatonina es un antioxidante terminal o “suicida”.

  1. Ácido úrico

Al ácido úrico se le atribuye aproximadamente la mitad de la capacidad antioxidante del plasma. Sin embargo, el ácido úrico también es capaz de producir especies reactivas de oxígeno.

  1. Ubiquinol

El ubiquinol es la forma totalmente reducida de la coenzima Q10. Esta sustancia es naturalmente producida por el organismo, aunque también puede ser aportada mediante suplementos alimenticios.

El ubiquinol también cumple un importante rol antioxidante, debido a su gran capacidad para donar electrones. De esta manera, este antioxidante lipófilo, el único producido por el organismo, ofrece protección ante los efectos nocivos de los radicales  libres. Por otro lado, el ubiquinol también es capaz de regenerar otros antioxidantes, como el alfa-tocoferol (vitamina E).

Los investigadores creen que los suplementos de coenzima Q10 pueden ayudar a prevenir ciertas enfermedades cardiovasculares, debido a su protectora acción antioxidante.

Las enfermedades que están asociadas a un elevado estrés oxidativo pueden provocar cambios en las cantidades de ubiquinol en el cuerpo, y también en las concentraciones de ubiquinona, la versión oxidada del ubioquinol.

Por ejemplo, en los pacientes que tienen diabetes tipo 2, se nota un descenso en la cantidad de ubiquinol, lo cual está asociado a un aumento del estrés oxidativo. En los pacientes con hepatitis y cirrosis hepática, se observa un fenómeno similar.

De esta manera, el ubiquinol cumpliría una importante función antioxidante y si ésta no está presente, podrían aparecer diversas enfermedades.

Un estudio reveló que las personas de edad avanzada tienen una menor capacidad de biosíntesis de ubiquinol y también una menor tasa de conversión de ubiquinona a ubiquinol, lo cual está asociado al proceso de envejecimiento celular.

Otra investigación realizada por las universidades de Waseda y Tsukuba en conjunto, reveló que tomar un suplemento de 150 mg de ubiquinol puede ser beneficioso para la salud. El grupo de mujeres de mediana y avanzada edad que tomaron este suplemento durante 8 semanas, mostraron mejoras significativas en sus niveles de salud mental y actividad física.

Sustancias antioxidantes aportadas por la dieta

Algunos importantes antioxidantes deben ser aportados en la alimentación, ya que el organismo es incapaz de producirlos por sí mismo. Estos son los más destacados.

  1. Vitamina C

La vitamina C, también llamada ácido ascórbico es un antioxidante monosacárido que se encuentra en diferentes especies vegetales y también en animales, aunque en cuerpo humano es incapaz de producirla.

La vitamina C es considerada como el principal agente antioxidante en los medios acuosos. Interviene eficientemente en más de 300 procesos del organismo. Es una molécula pequeña, que se absorbe fácilmente a nivel intestinal y que cuenta con un importante potencial reductor (neutralizador de radicales libres).

Su gran poder antioxidante es capaz de eliminar especies reactivas de oxígeno, como el peróxido de hidrógeno. En las células, la vitamina C vuelve a su estado reducido debido a su reacción con el glutatión.

Al igual que las demás vitaminas hidrosolubles, el cuerpo no puede almacenarla y se elimina rápidamente a través de la orina. Por eso es importante el aporte constante de vitamina C en la alimentación.

  1. Vitamina E

La vitamina E abarca en realidad un grupo de ocho sustancias del tipo tocoferoles y tocotrienoles, los cuales son vitaminas lipófilas con importantes propiedades antioxidantes. De estas ocho sustancias, la más estudiada es el alfa-tocoferol, debido a que tiene la mayor biodisponiblidad.

Esto quiere decir que el cuerpo absorbe y utiliza preferentemente esta forma de vitamina E, siendo las otras formas, sustancias con menor biodisponibilidad.

Los investigadores creen que el alfa-tocoferol es el antioxidante lipófilo más importante. Su función es proteger las membranas celulares, neutralizando los radicales libres lípidos y evitando que los mismos causen daños.

Al neutralizar los radicales intermediarios, se detienen las reacciones en cadena de la peroxidación lipídica. Esta reacción produce moléculas de alfa-tocoferol oxidadas, que pueden ser transformadas nuevamente a su forma activa, reducida, mediante la acción de otros antioxidantes, como retinol, ubiquinol o ascorbato.

  1. Carotenoides

Los carotenoides son pigmentos naturales muy comunes, presentes en diversas especies vegetales. Estas sustancias son las responsables de los colores rojos, amarillos y naranjas de muchas frutas y verduras.

El cuerpo humano no puede sintetizar carotenoides y por lo tanto, estas sustancias deben ser aportadas en la dieta. Tres de los carotenoides más importantes por sus efectos antioxidantes son el licopeno, el beta-caroteno  y la luteína.

Estos carotenoides son capaces de eliminar las especies reactivas de oxígeno, como el radical superóxido y el anión hidroxilo. Para neutralizar la molécula de superóxido, los carotenoides transfieren energía directamente a la molécula, estabilizándola y transformándose en carotenoide excitado.

Luego el carotenoide es capaz de regresar a su estado anterior, estable y con capacidad antioxidante, luego de reaccionar con el solvente que se encuentra a su alrededor. De esta manera los carotenoides pueden continuar su función neutralizadora de radicales libres.

Estas sustancias son los neutralizadores conocidos más eficientes para el anión superóxido y para el radical peroxilo.

El beta-caroteno se acumula en la piel y actúa como agente protector ante el daño oxidativo que provocan las radiaciones de los rayos ultravioletas UVA y UVB, gracias a su capacidad para neutralizar el anión superóxido.

Además, los carotenoides también pueden estabilizar otras moléculas inestables electrónicamente, evitando que generen radicales libres.

  1. Polifenoles

Los polifenoles son fitoquímicos, es decir, sustancias químicas presentes naturalmente en especies vegetales.  En general tienen bajo peso molecular y son nutrientes esenciales, pues el cuerpo humano es incapaz de producirlas.

Algunos de los polifenoles más conocidos por su poder antioxidante son los flavonoides, los taninos, el ácido fenólico, los fenilpropanoides y el hidroxitirosol.

El efecto antioxidante de estas sustancias se debe a su gran capacidad de reaccionar como donantes de electrones e hidrógeno, neutralizando de esta manera los radicales libres. También son capaces de estabilizar moléculas inestables deslocalizando un electrón desapareado y quelar iones de metales, previniendo la formación de nuevos radicales.

Los polifenoles tienen una porción hidrófila y otra lipófila, por lo tanto, son capaces de actuar como antioxidantes tanto en el medio extracelular y el citoplasma de las células como en sus membranas.

La capacidad antioxidante de un polifenol está relacionada directamente con el grado de hidroxilación del compuesto.

Los flavonoides tienen un importante poder antioxidante y son capaces de barrer una amplia variedad de especies reactivas de oxígeno, como el anión superóxido, el ácido hipocloroso y el radical hidroxilo, actuando como agentes reductores.

  1. Selenio, zinc y cobre

Estos tres minerales no son antioxidantes propiamente dichos, pero son importantes cofactores que sin duda colaboran en la eliminación de los radicales libres.

El selenio forma parte de la enzima glutatión peroxidasa, una enzima producida por el cuerpo que cumple importantes funciones neutralizando especies reactivas de oxígeno.

De esta manera, el selenio se ha asociado a procesos que son capaces de disminuir el riesgo de sufrir cáncer, enfermedades cardiovasculares y el envejecimiento prematuro de los tejidos.

El cobre y el zinc son micronutrientes que actúan como cofactores de las enzimas superóxido dismutasas, y por lo tanto, también son importantes en el combate contra los efectos nocivos de los radicales libres.

Alimentos ricos en antioxidantes

La mejor manera de aportar al organismo los antioxidantes que necesita para evitar el estrés oxidativo y de esta manera prevenir enfermedades relacionadas con el mismo, es a través de los alimentos.

Estas son algunas de las más importantes fuentes naturales de antioxidantes.

Frutas y vegetales frescos

Las frutas y vegetales frescos aportan una gran cantidad de nutrientes beneficiosos para el organismo. Además de contener una amplia variedad de antioxidantes, también aportan minerales y fibra.

Las frutas cítricas, como la naranja, el pomelo y la mandarina, son ricas en vitamina C.  La luz y el calor pueden destruir esta vitamina, así que lo mejor es consumir estas frutas frescas (no resulta tan beneficioso consumirlas en tartas, por ejemplo).

El brócoli es uno de los vegetales con mayor contenido de antioxidantes. Tiene más vitamina C que una naranja y también contiene sulforafano, un fitoquímico con un importante poder antioxidante.

Otras frutas y vegetales ricos en vitamina C son el kiwi, los pimientos, el mango, la piña, las coles y el perejil.

Los tomates frescos son ricos en licopeno, uno carotenoide cuya acción antioxidante es realmente muy efectiva. El licopeno se absorbe mejor a nivel intestinal si está acompañado de un lípido, por lo tanto, es buena idea sazonar los tomates frescos con aceite de oliva.

Las alcachofas constituyen otra importante fuente de sustancias antioxidantes, que incluye diversos flavonoides y luteína, los cuales podrían ser beneficiosos en la prevención de diferentes tipos de cáncer.

Las zanahorias contienen beta-caroteno (pro-vitamina A) y otras sustancias que ayudan a combatir los radicales libres.  El beta-caroteno se acumula en la piel y ayuda a protegerla de los rayos ultravioletas del sol. También es importante para la salud visual.

La Mucuna pruriens también tiene poder antioxidante.

Los beta-carotenos también se encuentran en otras frutas y verduras de colores naranja, rojo o amarillo, como calabaza, duraznos, melón, melocotón y batata.

Las uvas son ricas en polifenoles y flavonoides, conocidos por sus efectos beneficiosos a nivel de la salud cardiovascular.

Los frutos rojos, como arándanos, fresas, frambuesas, moras y cerezas contienen antocianinas, sustancias pertenecientes al grupo de los flavonoides, que tienen un importante poder antioxidante. Estas sustancias son las que brindan los colores característicos de estas frutas.

Alimentos con poder antioxidante

Las manzanas también son ricas en vitamina C y flavonoides, los cuales combaten eficazmente diversos radicales libres, siendo capaces de prevenir diferentes enfermedades degenerativas, cardiovasculares y distintos tipos de cáncer.

Los vegetales de hojas verdes, como la acelga, la lechuga y la espinaca, son ricos en luteína y además contienen importantes minerales y fibras.

Prácticamente todas las frutas y vegetales frescos contienen uno u otro tipo de antioxidantes. Lo mejor es siempre consumirlos frescos, pues de esta manera se asegura la integridad de sus vitaminas, polifenoles y carotenoides, los cuales pueden alterarse por acción del calor, la cocción, la luz solar u otros agentes.

Té verde

El té verde es un producto obtenido a partir de las yemas, hojas y el tallo de una planta llamada Camelia sinensis. El té verde no es fermentado, a diferencia del té negro, y se elabora mediante la cocción al vapor de las diferentes partes de la planta.

Mediante este proceso, el té verde puede conservar intactas sustancias antioxidantes muy importantes, que son los polifenoles, responsables de sus grandes beneficios para la salud.

Los polifenoles, gracias a su efecto antioxidante, son agentes antiinflamatorios, reducen la hinchazón y evitan el envejecimiento y degeneración prematura de las articulaciones y otros tejidos.

También son útiles para combatir el virus del papiloma humano (HPV) y la proliferación de células anormales en el cuello del útero, aunque los investigadores aún desconocen cuál es el mecanismo que permite estos beneficios.

Los antioxidantes presentes en el té verde también podrían ayudar a proteger el corazón y los vasos sanguíneos, evitando la hipertensión, la ateroesclerosis y reduciendo los niveles de colesterol “malo”.

Chocolate amargo

Efectos del chocolate como antioxidanteEl chocolate negro, también llamado chocolate amargo, es el que contiene una mayor proporción de cacao.

Este tipo de chocolate contiene una buena cantidad de antioxidantes beneficiosos para la salud, según un estudio científico cuyos resultados fueron publicados recientemente en la American Academy of Neurology.

En este estudio se encontró que los pacientes que consumían una porción de chocolate amargo una vez por semana tuvieron menor riesgo de sufrir un accidente cerebro-vascular. Este efecto seguramente se debe a la presencia de antioxidantes de tipo flavonoide en el chocolate amargo.

Vino Tinto

El vino tinto también contiene antioxidantes importantes, como el resveratrol, los taninos y diferentes flavonoides. Estas sustancias podrían ayudar a mejorar la salud cardiovascular, pues son capaces de eliminar los radicales libres que dañan las paredes de las arterias.

Para obtener los beneficios antioxidantes del vino tinto, solo se debe consumir en cantidades moderadas, sin superar una o dos copas diarias.

Aceites vegetales

Los aceites vegetales son ricos en antioxidantes, especialmente en vitamina E, la cual se encuentra en aceites de girasol, de soja y de maíz.

Una mención especial merece el aceite de oliva virgen con Omega 3, cuyos componentes polifenólicos y beta-carotenos, además de la vitamina E, le confieren un poder antioxidante aún mayor.

Si bien la concentración de estas sustancias en el aceite de oliva virgen depende del método de obtención, el procesamiento y el almacenamiento del mismo, entre otros factores, en general puede decirse que el poder antioxidante del aceite de oliva virgen es capaz de ayudar a prevenir enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer, como el cáncer de mama por ejemplo, como lo demuestran diversos estudios científicos.

Frutos secos

Los frutos secos tales como nueces, avellanas, almendras y castañas contienen ácidos grasos esenciales y también una importante cantidad de antioxidantes que incluye principalmente vitamina E, los cuales ayudan a combatir radicales libres en el organismo.

Cereales integrales

Los cereales integrales contienen una gran cantidad de fibra, lo cual implica muchos beneficios para la salud, pero además, las sustancias fitoquímicas, la vitamina E y el selenio que se encuentra en este tipo de granos son responsables de beneficios adicionales.

Los antioxidantes presentes en los granos integrales (trigo, cebada, centeno, etc.), especialmente en el germen y el salvado, incluyen ácido fítico, flavonoides y ácidos fenólicos.

Estos compuestos se combinan con minerales y otros micronutrientes para mejorar el funcionamiento y la salud de los diferentes sistemas del organismo humano.

Frijoles

Los frijoles (habas, frijoles negros, frijoles colorados, judías verdes) constituyen alimentos con importantes propiedades antioxidantes, pues contienen taninos, ácido fítico, vitaminas y minerales.

Además, son bajos en grasas y ricos en fibra. Se pueden consumir en ensaladas, sopas o guisos.

Lácteos y huevos

La leche y el yogur contienen ácido láctico, que es un antioxidante sinérgico. Su función es disminuir el pH del medio, ofreciendo condiciones favorables para que los antioxidantes activos cumplan su función neutralizadora de radicales libres.

Los lácteos también contienen vitamina A.

En la yema de huevo se encuentran diversos antioxidantes, entre ellos, carotenoides, vitamina A y vitamina E. La clara de huevo solo se encuentran pequeñas proporciones de vitaminas del complejo B.

Suplementos nutricionales con antioxidantes

En teoría, complementar la alimentación habitual con suplementos nutricionales conteniendo antioxidantes debería ser beneficioso para la salud.

Sin embargo, esto no es así para todos los casos. La astaxantina es el antioxidante más potente que existe.

Los estudios científicos demuestran que una ingesta excesiva de antioxidantes puede resultar nocivo para la salud y aumentar los riesgos de sufrir cáncer y otras enfermedades.

Al parecer, los radicales libres no son del todo malos en realidad, porque participan en importantes reacciones químicas en todas las células del organismo, y los antioxidantes tampoco son buenos siempre, porque su exceso puede ser muy dañino.

La clave está entonces en lograr un equilibro entre oxidantes y antioxidantes.

Los suplementos nutricionales que contienen antioxidantes solo deben tomarse bajo indicación médica. Las personas que por alguna razón no pueden alimentarse correctamente o tienen deficiencia de vitaminas o minerales, pueden recibir suplementos antioxidantes para complementar su alimentación.

Pero para todas las demás personas, la mejor fuente de antioxidantes son los alimentos ricos en estas sustancias, como frutas, verduras frescas y granos integrales.

Esto se debe, al parecer, a que estos alimentos no contienen exclusivamente sustancias antioxidantes, sino que también aportan minerales, fibras y otros micronutrientes que, en combinación, tienen un efecto muy positivo sobre la salud.

En qué casos puede ser útil un suplemento antioxidante

Como se mencionaba anteriormente, los suplementos nutricionales antioxidantes conteniendo vitamina E, vitamina C y/o carotenoides, no fueron efectivos al momento de prevenir enfermedades tales como el cáncer o afecciones cardiovasculares.

En algunos casos, los efectos de estos suplementos fueron contraproducentes.

Sin embargo, existen algunos casos en los que este tipo de suplementos pueden resultar beneficiosos. Estos son algunos de ellos:

  1. Extracto de té verde para reducir obesidad y enfermedades cardiovasculares asociadas

Un grupo de investigadores japoneses estudió el efecto del extracto de té verde con alto contenido de catequinas (una clase de polifenoles) sobre la proporción de grasa corporal y el riesgo cardiovascular.

Encontraron que las personas que recibieron el extracto de té verde bajaron de peso, disminuyeron su índice de masa corporal y también la cantidad de tejido graso acumulado en su cuerpo, obteniendo mayores beneficios en comparación con el grupo que recibió otros tratamientos.

También se observó un descenso en la presión arterial y menores niveles de colesterol LDL (colesterol “malo”).  Todos estos factores disminuyen los riesgos de padecer diversas enfermedades cardiovasculares.

  1. Suplementos antioxidantes en la degeneración macular asociada con la edad

La degeneración macular asociada con la edad es un trastorno de la retina que aparece en personas de edad avanzada y que poco a poco va limitando la visión central y aguda, dificultando la lectura y la visualización de detalles, de manera irreversible.

Sin embargo, algunos científicos han demostrado que el complemento de la alimentación con antioxidantes y zinc puede ayudar a detener este proceso y conservar la visión por más tiempo.

Un suplemento conteniendo vitamina C, vitamina E, beta-caroteno y zinc fue capaz de reducir en un 25% el riesgo de progresión de esta enfermedad.

  1. Pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)

El estrés oxidativo es un factor importante en la patogénesis de la EPOC.  Contrarrestar el estrés oxidativo con antioxidantes exógenos o tratando de aumentar los niveles de antioxidantes endógenos podía ser beneficioso en el tratamiento de la EPOC.

Los agentes antioxidantes como tioles, polifenoles provenientes de los alimentos, el resveratrol, el té verde, las catequinas, han demostrado que son capaces de regular en funcionamiento de los genes que codifican la síntesis del glutatión, y que tienen efectos antiinflamatorios en personas con lesiones a nivel pulmonar causadas por el humo del cigarrillo.

Es probable que la administración de múltiples antioxidantes ayude a mejorar los síntomas de EPOC y mejore la calidad de vida de los pacientes. Los científicos continúan realizando estudios en este sentido.

Conclusiones

En resumen, si bien los efectos negativos de los radicales libres son conocidos y se sabe que pueden provocar enfermedades crónicas importantes, la solución no se encuentra en los suplementos nutricionales antioxidantes (salvo casos excepcionales).

La mejor fuente de antioxidantes es una alimentación balanceada, que incluya cereales integrales, frutas y verduras frescas, pues estos alimentos también aportan otros nutrientes importantes para la salud y se ha demostrado que son capaces de prevenir diferentes tipos de cáncer, enfermedades cardiovasculares y evitar el envejecimiento prematuro de los tejidos.

Sobre el autor Daniela Nerea

Hola, soy Daniela y me especializo en temas de salud y en cómo aumentar la longevidad humana a través de nuestra alimentación y de suplementos nutricionales.

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